Hubo un tiempo que los músicos eran gente trabajadora que en su tiempo libre se dedicaban a divertir a sus congéneres, o bien en otras latitudes, utilizaban las frecuencias sonoras como medios espiritualmente curativos. En un momento dado llegaron unos personajes que vieron en ello un gran negocio e implementaron un plan infalible: convertir a los artistas en dioses inalcanzables. Eso produjo en los artistas (antes juglares, animadores, curanderos musicales) un efecto que…
podríamos definir como estupidez iluminada.
El artista sólo se tendría que preocupar de componer, viajar en limusina, firmar autógrafos, destruir habitaciones de hotel, drogarse con todo lo que le pusieran cerca. En cuanto a los números y el dinero…? para eso teníamos al manager, la discográfica, la editorial….
El gran gurú del pop podía echarse en su jakuzzi lleno de oro y chicas…. seguro.
Pero es que sus “representantes” no tenían un jakuzzi, no…tenían una piscina olímpica forrada de platino, con todas las pretendientas a famosas bañándose en cava!
Pensando en tiempos no tan lejanos, los mismísimos Beatles decidieron crear un label propio.. (supongo que un día de bajón sin alcohol fueron a visitar las mansiones de EMI y Paul le dijo a John…che, me parece que acá pasa algo…)
George Michael, Prince y unos pocos más también se cabrearon… pero el resto, cual avestruces nos hicimos los boludos, los suecos, y seguimos firmando contratos donde de esa gran alianza sacábamos un 8% de royalties con cláusulas como: “Territorio: el Universo”. No sé ustedes pero nadie de mi grupo tenía un club en Neptuno…(ahí ya nos desabrochamos el botón del pantalón)
Luego el manager se llevaba el 20% de vete a saber que precio había puesto por nuestros conciertos (distinto al que nos decía a nosotros, claro) total, nosotros en ese momento estábamos en alguna fiesta de MDMA hasta las cejas. Ah! y el manager nos iba a busca a esa fiesta con un coche nuevo cada mes…Ahí bajamos un poco más los pantalones.
Que decir de la editorial! Generalmente, empresa perteneciente a la misma discográfica la cual nos cobraba un 40% de nuestros derechos de autor por “movernos” nuestras canciones, y al final no movían nada y vos estabas agarrado por las bolas de por vida devolviendo un adelanto y pagando religiosamente su tajada a base de trabajos y actuaciones que ni siquiera ellos habían conseguido. Ahí los pantalones los tenemos por las rodillas.
Y quien te ayuda a cobrar los derechos de autor? claro, se necesita un gestor llamado SGAE que te cobra su tajadita por gestionártelo Claro, siempre y cuando vayas y les digas donde, cuando y como se utilizan tus temas….. -pero…eso no podrían hacerlo ellos? (hoy en día ya existen herramientas digitales que permiten un reparto justo de los derechos de autor).
Ahí ya te pusieron la vaselina para que al final venga Hacienda y termine el trabajo.
Y si decías algo? podías oír cosas como: “Que pasa artista! (con palmadita) Venga no te preocupes de esto, nos comemos una paellita, te relajas y tu a lo tuyo: componer! Si es que eres el puto amo!”. Aclaremos que dicha paella la invitaba el chupóptero de turno, pero con tu dinero.
O también (esta era cuando ya estabas al límite): “De que te quejas si estás todo el día de fiesta tocando la guitarrita y los únicos que trabajamos somos nosotros”.
En la otra punta del negocio tenemos al público que inmerso en un mantra religioso cual secta de predicadores sudamericanos, adoraba hasta los pedos que nos tirábamos, ofrecían sus tetas para ser firmadas, y sobre todo: comprar cualquier cosa que formara parte del merchandising oficial de la banda en cuestión. Véase: conciertos, el último disco, el de remezclas, el directo, otro directo, el del 10º aniversario, el directo de despedida y unos años mas tarde el directo de la reunión. Camisetas, gorras, cinturones, mochilas, pósters, tasas de café, pins, llaveros, etc….(un largo etc.)
Pero es que además a ti, pobre melómano inconsciente, no solo te gustaba un grupo, claro, eres fan de decenas de ellos…el bombardeo de nuevos discos, conciertos y demás ya no se podía aguantar… en su momento el cassette nos podía permitir ir a casa de un colega y copiarnos algún álbum. Y lo hacíamos a pesar de que las cintas venían con el cartelito de Prohibida su Copia o Reproducción. Nadie hizo caso a eso y creo que nadie fue preso…no?
No tienes lo último del grupo X?. Esta frase hizo estragos en nuestra economía… Más discos, mas artistas, mas, mas, mas…
y el cd que nunca bajaba de precio (como se dijo cuando salió)…. Sony Music vendiendo música y Sony vendiendo copiadoras de CDs(?¿?¿?)…
“No seas pirata!” Y uno mismo valoraba: “Un cd virgen: menos de 1 euro….. un cd en la tienda 12 euros”.
Para muchos no hay opción: la única manera de acceder a la cultura es siendo pirata.
Esto tenía que acabar, claro.
Fuimos los artistas los que acabamos esta locura? No señor, fue el público.
Teniendo en cuenta que el CD además de ser un formato sobrevalorado (sus impuestos son de “artículo de lujo”) también es un “master” digital mucho mas fácil de manipular y compartir que la cinta.
En el 2001 un chaval se sacó de la manga Napster, un sistema de intercambio de música igualito que aquel de los cassettes pero en digital, utilizando las redes P2P a nivel mundial.
En ese momento el 50% de los labels independientes en Estados Unidos se fueron a la mierda. Todo el dinosaurio discográfico tembló… y hasta salieron Metallica a dar pena defendiendo a “los pobres trabajadores de la música”. Pánico.
Los mismos porcentajes que antes…pero ahora en pérdidas. Nosotros los artistas solo perdemos un 8% del precio de venta a las tiendas…pero la industria pierde el resto….
Entonces… Existe la famosa crisis?
No hay crisis en la música: Hay más artistas, más conciertos, más tracks, más álbumes que nunca en la historia!
Pero …. hay crisis en la industria? Desde luego que sí.
Pero recordemos que para varias filosofías orientales la palabra crisis no sólo quiere decir problemas, si no también una puerta a nuevas oportunidades, nuevos caminos, y en definitiva
una gran posibilidad de cambio.
Muchos sellos, managers, editoriales siguen llorando recordando tiempos mejores pero, también hay muchos otros que optan por el cambio
creando cooperativas, ofreciendo servicios, potenciando los conciertos y en definitiva adaptándose a los nuevos tiempos.
También aparecen nuevos servicios, webs, ideas algunos de ellos muy útiles pero los hay también de dudosa intención.
Que debemos hacer ahora los artistas?
Pues lo primero de todo es estar despiertos y activos. Debemos participar en todos los movimientos, reuniones, iniciativas que podamos, y si cabe, emprender nosotros@s las que podamos.
Se está reorganizando el pastel y no debemos perder nuestro papel de protagonista principal en este juego.
La seguimos en próximos posts.
Tags: business, diy, independiente, industria, music, web2.0









Totalmente deacuerdo!!! Hace tiempo que pienso lo mismo. La crisis en la industria musical es la misma que ha acontecido a otros sectores culturales anteriormente!
Olé! Totalmente de acuerdo y además es una de las opiniones sobre el tema más claras y directas que he leido en la red. Yo soy también de los que piensan que la crisis representa oportunidades. Espero con ansias los nuevos posts… Un saludo.